Nieves de la Torre Blázquez
– Graduada en Derecho por la Universidad de Castilla – La Mancha (UCLM)
– Investigadora en Cátedra Universitaria Justicia y Prisión (CUJP)
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Origen y evolución de las prisiones modernas
1. Antecedentes históricos: del aislamiento primitivo a los primeros edificios carcelarios
El origen de la institución carcelaria se remonta a los primeros intentos del ser humano por aislar a sus enemigos o a quienes representaban un peligro para la comunidad. En este sentido, las primeras formas de encarcelamiento no fueron edificios construidos con tal fin, sino espacios inhóspitos como cuevas, cavernas o tumbas.
La palabra “cárcel” procede del latín coercendo (restringir, coartar) y, según algunas fuentes, del hebreo carcar (meter una cosa). En el año 640 d.C. aparecen las primeras cárceles construidas como tal en Grecia y Roma. En Roma destacan la Cárcel Mamertina, atribuida al rey Anco Marcio, y el Ergastulum, espacio destinado a esclavos sometidos a trabajos forzados. En Grecia existían cárceles diferenciadas para jóvenes delincuentes y para quienes atentaban contra el Estado, como el Pritanio.
Durante la Edad Media no existían prisiones en el sentido moderno: la pena se concebía principalmente como venganza privada o compensación económica. Solo a partir de la época feudal surgen cárceles ligadas al impago de multas o deudas. Un hito importante se encuentra en Francia hacia 1300, cuando la Casa de los Conserjes se transforma en cárcel y la Bastilla comienza a albergar a reclusos políticos.
2. Edad Moderna: nacimiento de la prisión como institución estable.
Es en la Edad Moderna cuando comienza a gestarse la prisión como institución punitiva autónoma.
− En el siglo XVI, en Inglaterra aparecen las Casas de Corrección, destinadas a mendigos, vagabundos y prostitutas. Constituyen el inicio de un modelo de custodia permanente, donde la privación de libertad se emplea como sanción.
− En el siglo XVII, Holanda implanta institutos para hombres y mujeres, caracterizados por el trabajo forzado, la disciplina férrea y el uso de castigos corporales.
− En Roma, 1703, el Papa Clemente XI funda el Hospicio de San Miguel, que marca un antes y un después: introduce el tratamiento educativo (instrucción religiosa y enseñanza de oficios), la clasificación entre jóvenes y adultos, y la separación entre condenados y personas con conductas irregulares.
3. Siglo XVIII: la privación de libertad como pena principal.
La Ilustración supone un punto de inflexión en la concepción de las penas. Pensadores como Voltaire y Montesquieu denunciaron la crueldad y arbitrariedad del derecho penal de su época.
En 1764, Cesare Beccaria publica De los delitos y las penas, obra fundamental que sienta las bases del derecho penal moderno. Beccaria defiende:
− La proporcionalidad y legalidad de las penas.
− La abolición de la tortura y la pena de muerte.
− El valor educativo de la condena.
− La prevención como finalidad del derecho penal.
En 1777, John Howard publica El estado de las prisiones en Inglaterra y Gales, denunciando las deplorables condiciones de los establecimientos y promoviendo reformas como la higiene, la separación de internos (hombres/mujeres, adultos/niños) y la educación moral y religiosa acompañada de trabajo.
En 1791, Jeremy Bentham diseña el panóptico, un modelo arquitectónico de prisión que permite la vigilancia total desde un punto central. Bentham, además, defendió la utilidad de la pena con fines de reinserción social, la proporcionalidad y la prevención del delito.
Con estas aportaciones, la privación de libertad se consolida como la pena central en los sistemas penales modernos, sustituyendo paulatinamente la venganza, los castigos crueles y la pena capital.
4. Siglo XIX: institucionalización de la ciencia penitenciaria y sistemas carcelarios
En el siglo XIX, la prisión se reconoce como objeto de estudio científico. En 1828, aparecen las primeras publicaciones especializadas en ciencia penitenciaria (Julius en Alemania, Luca Carlos en Francia). A finales de siglo, se celebran los primeros Congresos Penitenciarios Internacionales (Francfort 1845, Londres 1872, Estocolmo 1878, Roma 1885).
Se desarrollan, además, diferentes sistemas penitenciarios:
− Sistema Filadélfico o celular (1776): aislamiento absoluto del reo, con severas restricciones de comunicación. Aunque aseguraba orden y disciplina, generaba graves daños psicológicos y altos costes.
− Sistema progresivo (España, 1823, coronel Montesinos): se centra en la persona y no en el delito. Establece etapas (trabajo, pruebas, libertad intermedia) y representa un modelo humanista y reformador.
− Sistema reformatorio (1876): aplicado en Elmira (EE. UU.) y Borstal (Inglaterra), dirigido a jóvenes entre 16 y 30 años. Introduce el ejercicio físico, la instrucción, la progresión de grados y la sentencia indeterminada, precursor del modelo de reinserción actual.