
El pasado día 20 de abril, alumnos y alumnos de 3º de Trabajo Social, dentro del programa La Universidad a la Prisión-La prisión a la Universidad, de la Cátedra Justicia y Prisión, visitaron el Centro Penitenciario Madrid VII, en Estremera (Madrid).
Durante toda la mañana pudieron visitar los espacios comunes destinados a educación y ocio; las instalaciones deportivas; la cocina y panadería; así como distintos talleres ocupacionales. También comprobaron la vida de los internos en sendos módulos, uno de ellos de respeto.
Las reacciones de los visitantes, y que se recogen aquí, han sido de sorpresa al comprobar que cuentan «con instalaciones modernas que pueden mejorar la calidad de vida de las personas internas», unido a la «existencia de programas formativos y laborales orientados a la reinserción social.» Además, de una «organización que transmite una sensación de orden y control dentro del centro», con el «objetivo de dotar a las personas que entran de las habilidades para poder funcionar en sociedad» porque «la prisión te limita la libertad, pero no la capacidad de vivir, aprender y socializar«.
Lo que más ha llamado la atención, de todo lo visitado ha sido, sin duda, los murales que reflejan gran talento artístico; el aula de música; así como las instalaciones deportivas que posibilitan el ejercicio como «herramienta para ayudar al cambio». Pero si hay algo en lo que han sido unánimes han sido en considerar, como punto culminante de la visita, asistir a la práctica con la unidad canina para la detección de estupefacientes.
Reflexiones como: «la libertad es algo que no valoras hasta que la pierdes y todos merecemos la oportunidad de cambiar después de cometer un error»; «la libertad no es solo un derecho, sino algo valioso que debemos proteger cada día»; o «no es la prisión lo que define a las personas, sino cómo estas siguen viviendo y teniendo rutinas dentro de ella», demuestran lo positivo de esta experiencia.
Pero sobre todo, como estudiantes de Trabajo Social, esta visita ha sido una «experiencia reveladora que ha roto muchos prejuicios«, entre otras cosas porque «al observar a cada preso han visto personas y no penados» y que «detrás de cada historia hay una persona». También como su papel «es entender, no juzgar», cambiando la perspectiva del Trabajo Social en prisión.