

La segunda jornada de la IV Aula de Formación, celebrada el día 12 de marzo, versó en el estudio de los ciberdelitos, -delitos cometidos a través de instrumentos informáticos o por cualquier otra tecnología de la información o comunicación-, que atentan contra la libertad sexual, y en concreto, en la prueba digital como medida de investigación de los mismos.
Los delitos contra la libertad sexual, en la actualidad, pueden cometerse también a través de internet, del teléfono o de cualquier otra tecnología de la información y la comunicación, con especial incidencia en víctimas menores de edad, especialmente susceptibles de ser objetivos del llamado Child Grooming que consiste en contactar a través de internet, teléfono o cualquier otra TIC con un menor de dieciséis años y proponer concertar un encuentro para cometer cualquiera de los delitos que se recogen en el Código Penal o para que facilite material pornográfico. Del mismo modo, incluye aquellos actos de distribución o difusión pública a través de Internet, del teléfono o de cualquier otra tecnología de la información o de la comunicación de contenidos específicamente destinados a promover, fomentar o incitar a la comisión de determinados delitos contra libertad sexual; la elaboración de cualquier clase de material pornográfico, cualquiera que sea su soporte; o grabaciones de agresiones sexuales.
De especial relevancia, para esta Aula de Formación, ha sido el tratamiento de la prueba digital por su afectación a derechos fundamentales como la intimidad o el secreto de las comunicaciones y el procedimiento a seguir en el llamado «ciberpatrullaje» o ejercicio de prevención y descubrimiento desarrollado por los agentes, en la mayoría de los casos, a través de la figura del agente encubierto.
Una interesantísima ponencia por su gran aplicación práctica impartida por Alexandre Casadevall Portas, Fiscal de la Fiscalía Provincial de Madrid.