La IA y el delito

La tercera jornada del Aula de Formación ha versado sobre un tema de rabiosa actualidad como es la IA, en este caso, cuando es utilizada para cometer delitos.

Raúl Renales, Responsable de Servicio (Ciberseguridad) en Administración Publica y Director de Seguridad con especialidad en Infraestructuras críticas, ha puesto de manifiesto, en su intervención como, en este aspecto, lo nuevo no es la IA, sino su impacto operativo.

En este sentido, existen cuatro características que favorecen su utilización en el contexto delincuencial. Es accesible, por lo cualquiera puede utilizarla; su automatización reduce el esfuerzo humano; la escalabilidad, que puede multiplicar el impacto; y el anonimato, que dificulta su atribución. En definitiva, la IA amplifica delitos existentes; digitaliza delitos físicos; y reduce el esfuerzo del delincuente.

Por otro lado, es necesario tener en cuenta que la IA no crea un único tipo de delito, sino que actúa como multiplicador transversal, estructurándose en 5 grandes categorías: suplantación de identidad; fraude y estafas automatizadas; desinformación y manipulación; explotación y extorsión digital; y ciberataques asistidos por IA.

En definitiva y respecto al papel de las FCSE, la IA aumenta los riesgos que pueden entorpecer la investigación policial, entre ellos: aumentar el volumen de casos; ofrecer más sofisticación y menor trazabilidad; así como posibilitar la manipulación de evidencias, lo que exige la necesidad de nuevas capacidades técnicas.